Impétigo en niños: qué es y cómo reconocerlo
Cada vez es más común en niños que de repente aparezca una pequeña herida alrededor de la nariz, unos granitos cerca de la boca o unas costras amarillentas que aparecen de repente en la piel de nuestro hijo pueden parecer inicialmente algo sin importancia. Sin embargo, en algunos casos puede ser una infección cutánea que necesita atención médica y seguir tratamientos específicos
Hablamos del impétigo, una enfermedad especialmente frecuente durante la infancia que, aunque generalmente tiene buen pronóstico, resulta muy contagiosa y puede extenderse rápidamente si no se trata de forma adecuada. Desde la farmacia queremos ayudarte a reconocer sus síntomas, conocer las medidas para evitar contagios y entender por qué es tan importante acudir al pediatra cuanto antes y seguir el tratamiento indicado.
Qué es el impétigo
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel que afecta principalmente a niños pequeños, aunque también puede aparecer en adolescentes y adultos. Está causada habitualmente por bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, que pueden penetrar a través de pequeñas lesiones de la piel o provocar una infección superficial incluso cuando aparentemente no existen heridas previas.1
Se caracteriza por la aparición de pequeñas lesiones que pueden evolucionar hasta formar unas costras amarillentas muy características, conocidas como costras melicéricas por su parecido con el color de la miel. Habitualmente aparecen alrededor de la nariz y la boca, aunque también pueden desarrollarse en brazos, piernas y otras partes del cuerpo.2
El impétigo suele ser una infección leve y localizada, pero tiene una característica que debemos tener muy presente: es altamente contagioso. Las lesiones pueden propagarse a otras zonas del cuerpo del propio paciente y transmitirse con facilidad entre personas que mantienen contacto estrecho.
La buena noticia es que, cuando se diagnostica correctamente y se sigue el tratamiento adecuado, generalmente evoluciona favorablemente y las lesiones superficiales suelen curarse sin dejar cicatrices permanentes.
Por qué se produce y cómo se contagia
El impétigo aparece cuando determinadas bacterias proliferan en las capas superficiales de la piel. Estas pueden aprovechar pequeñas alteraciones de la barrera cutánea para provocar una infección.
Algunas situaciones que pueden favorecer su aparición son:
- Pequeñas heridas, cortes o arañazos: facilitan la entrada de bacterias.
- Picaduras de insectos: el rascado puede provocar lesiones que posteriormente se infectan.
- Dermatitis atópica: la alteración de la barrera cutánea y el picor favorecen la aparición de pequeñas heridas.
- Contacto directo con una persona infectada: especialmente cuando se tocan las lesiones.
- Compartir objetos contaminados: como toallas, ropa, sábanas o determinados objetos de uso personal.
- Ambientes cálidos y húmedos: pueden favorecer la aparición y propagación de estas infecciones.
El impétigo se produce principalmente por contacto directo con las lesiones o sus secreciones, pero también puede darse al compartir objetos que hayan estado en contacto con la piel infectada. Además, cuando un niño se rasca una lesión y después se toca otra zona del cuerpo, puede favorecer la aparición de nuevas lesiones, un proceso denominado autoinoculación.3
Por eso, es muy importante no rascarse las lesiones y extremar la higiene de las manos para evitar que salgan nuevas lesiones.
Por qué el impétigo es tan frecuente en niños
Aunque cualquiera puede desarrollar impétigo, es especialmente frecuente entre los 2 y los 5 años de edad. Durante esta etapa, los niños tienen un contacto físico muy estrecho con otros compañeros, comparten juguetes, juegan en el suelo y presentan pequeñas heridas o picaduras con bastante frecuencia.1
Además, a estas edades es habitual que se toquen constantemente la cara, se rasquen las picaduras o no mantengan todavía hábitos de higiene completamente adquiridos. Todo ello facilita que las bacterias pasen de unas zonas a otras.
Las guarderías, colegios y actividades infantiles suelen ser lugares donde sea más frecuente la transmisión, especialmente cuando existen niños con lesiones activas que todavía no han recibido tratamiento.
También debemos prestar especial atención a los pequeños que tienen dermatitis atópica u otras afecciones que producen picor. Cuando los niños se rascan, se altera su barrera cutánea y esto permite que sea mucho más fácil contraer infecciones bacterianas secundarias.4
Esto no significa que un niño con impétigo tenga necesariamente una higiene deficiente. La infección puede aparecer incluso en niños con buenos hábitos de cuidado, porque en nuestro día a día estamos en contacto directo con esas bacterias lo único que a veces si esa barrera cutánea está alterada es más fácil que se desarrolle el impétigo.
Síntomas: cómo reconocer el impétigo
Reconocer las primeras manifestaciones del impétigo es importante para acudir al pediatra y evitar que la infección se extienda. Los síntomas más característicos son:
- Pequeñas lesiones rojizas: pueden parecer inicialmente granitos, irritaciones o pequeñas picaduras.
- Vesículas o pústulas: algunas lesiones contienen líquido transparente o pus.
- Costras de color amarillento o miel: aparecen cuando las lesiones se rompen y el líquido se seca.
- Picor: es frecuente y puede provocar que el niño se rasque y extienda la infección.
- Molestias o dolor leve: especialmente cuando las lesiones están irritadas.
- Extensión de las lesiones: pueden aparecer nuevos focos en otras partes del cuerpo.
- Inflamación de ganglios cercanos: puede producirse en algunos casos.
Las lesiones suelen localizarse alrededor de la boca y la nariz, aunque también aparecen en brazos, piernas y otras zonas expuestas. Su aspecto puede variar según el tono de piel, la fase de evolución y el tipo de impétigo.2
En los casos leves, el niño puede encontrarse bien y no tener fiebre. Sin embargo, la aparición de fiebre, dolor importante o enrojecimiento que se extiende requiere una valoración médica rápida, ya que podría indicar una infección más importante.
Tipos de impétigo: costroso y ampolloso
Existen principalmente dos formas de impétigo, que presentan diferencias en el aspecto de las lesiones y en su evolución.
Impétigo no ampolloso o costroso
Es la forma más frecuente. Comienza con pequeñas lesiones que evolucionan a vesículas o pústulas y que, al romperse, dejan las características costras amarillentas. Puede estar causado por Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes o ambos microorganismos.
Suele aparecer alrededor de la nariz y la boca y puede extenderse a otras zonas por contacto o rascado.
Impétigo ampolloso
Se caracteriza por la aparición de ampollas que contienen líquido y pueden romperse, dejando zonas erosionadas con bordes descamados. Está relacionado con determinadas cepas de Staphylococcus aureus que producen toxinas capaces de alterar la cohesión de las capas superficiales de la piel.3
Esta forma puede aparecer especialmente en lactantes y niños pequeños. Al presentar lesiones más extensas o ampollas, requiere valoración médica para establecer el tratamiento adecuado.
Cómo se diagnostica y cuándo acudir al pediatra
El diagnóstico del impétigo suele realizarse mediante la exploración de las lesiones. El pediatra o médico examina su aspecto, distribución y evolución, y pregunta por síntomas, antecedentes de heridas, picaduras o contacto con otras personas afectadas.
En la mayoría de los casos no son necesarias pruebas especiales. Sin embargo, cuando la infección es recurrente, no responde al tratamiento o existen dudas sobre la bacteria responsable, el médico puede solicitar una muestra de la lesión para realizar un cultivo.1
Desde la farmacia recomendamos consultar cuanto antes si sospechas que tu hijo tiene impétigo. Aunque muchas infecciones son leves, el tratamiento específico ayuda a acelerar la curación y reducir el riesgo de transmisión a otros niños.
Es especialmente importante consultar si:
- Las lesiones aparecen en un bebé o lactante.
- Se encuentran cerca de los ojos.
- Existen numerosas lesiones o se extienden rápidamente.
- Aparecen ampollas grandes o zonas extensas de piel afectada.
- El niño presenta fiebre o mal estado general.
- La infección reaparece después de haberse curado.
- Existe dermatitis atópica importante o alguna enfermedad que afecte al sistema inmunitario.
El impétigo puede confundirse inicialmente con dermatitis, herpes simple, picaduras infectadas u otras lesiones cutáneas. Por eso no conviene utilizar tratamientos por nuestra cuenta sin confirmar antes el diagnóstico por parte de un profesional sanitario.
Tratamiento del impétigo: por qué debemos seguir las indicaciones médicas
El tratamiento tiene tres objetivos principales: controlar la infección, favorecer la curación de las lesiones y evitar su propagación. La elección dependerá del número de lesiones, su extensión, el tipo de impétigo, la edad del paciente y la situación clínica.
En infecciones localizadas, el médico puede valorar un tratamiento tópico. En algunos protocolos también se contemplan antisépticos específicos para casos leves y muy limitados, mientras que otras situaciones requieren antibióticos. La elección debe ajustarse a las recomendaciones sanitarias y a las características del paciente.4
Antibióticos tópicos
Cuando existen pocas lesiones superficiales, el profesional puede prescribir una crema o pomada antibiótica. Entre los principios activos utilizados el más usado suele ser el ácido fusídico pues S. Aureus a veces es resistente a otros tratamientos, no obstante el médico será el que determine el tratamiento tópico más eficaz en cada caso concreto.
Estos medicamentos deben aplicarse exactamente como indique el médico, respetando la frecuencia y duración del tratamiento.
Antibióticos orales
Cuando las lesiones son numerosas, extensas, profundas, aparecen ampollas importantes o existen signos de infección más generalizada, puede ser necesario administrar antibióticos por vía oral. El pediatra seleccionará el medicamento y la pauta en función de la situación clínica y las posibles alergias del paciente.4
¿Podemos tratar el impétigo solo con productos de parafarmacia?
No debemos sustituir el tratamiento médico por productos cosméticos, cremas reparadoras o remedios caseros. Aunque la limpieza y el cuidado de la piel son importantes, el impétigo es una infección bacteriana que puede necesitar un tratamiento específico.
Los productos de parafarmacia pueden ser útiles como apoyo para la higiene y protección de la piel, pero no deben utilizarse como alternativa a un antibiótico prescrito ni aplicarse directamente sobre las lesiones sin comprobar que están indicados.
También es fundamental evitar la automedicación con antibióticos sobrantes de tratamientos anteriores. El uso innecesario o incorrecto favorece la aparición de resistencias bacterianas y puede dificultar futuros tratamientos.
Si el pediatra prescribe un tratamiento, debemos completarlo siguiendo exactamente sus instrucciones, aunque las lesiones comiencen a mejorar antes.5
Cómo cuidar las lesiones en casa
Además del tratamiento prescrito, mantener una higiene adecuada ayuda a evitar que las lesiones se extiendan y reduce el riesgo de contagio.
Estas son algunas recomendaciones prácticas:
- Lavarse bien las manos antes y después de tocar las lesiones o aplicar el tratamiento.
- Limpiar suavemente la zona con agua y jabón suave, siguiendo las recomendaciones del pediatra.
- Secar sin frotar, utilizando una gasa limpia o material de un solo uso.
- Aplicar el medicamento prescrito en la cantidad y frecuencia indicadas.
- Evitar arrancar las costras o rascar las lesiones.
- Mantener las uñas cortas y limpias para reducir las heridas por rascado.
- Cubrir las lesiones cuando sea posible con un apósito adecuado si el profesional sanitario lo recomienda.
- No compartir toallas, ropa o utensilios personales mientras exista riesgo de contagio.
Es importante no aplicar alcohol, agua oxigenada, aceites esenciales u otros remedios caseros irritantes sobre las lesiones sin indicación médica. Tampoco debemos utilizar corticoides tópicos por nuestra cuenta, ya que pueden incluso empeorar la lesión y comprometer la curación.
Si el niño presenta mucho picor, conviene consultar antes de aplicar productos calmantes, especialmente cuando existen lesiones abiertas.
¿Puede ir al colegio un niño con impétigo?
Esta es una de las preguntas más frecuentes entre las familias. El impétigo es muy contagioso y puede propagarse rápidamente en guarderías y colegios, especialmente cuando los niños comparten espacios, juguetes y mantienen contacto físico habitual.
Por eso, mientras la infección sea contagiosa, es importante evitar la asistencia a actividades donde pueda transmitirla a otros compañeros.
Las recomendaciones sanitarias sobre el momento de reincorporación pueden variar. Los CDC contemplan el regreso cuando el niño se encuentra bien y han transcurrido al menos 12 horas desde el inicio de un tratamiento antibiótico adecuado, con las lesiones cubiertas, mientras que el NHS utiliza un criterio más conservador de 48 horas desde el inicio del tratamiento o hasta que las lesiones estén secas y con costra si no se ha tratado.15
Lo más recomendable es seguir las indicaciones del pediatra y las normas sanitarias del centro escolar. No debemos llevar al niño al colegio simplemente porque las lesiones parezcan menos visibles si todavía existe riesgo de transmisión.
También conviene informar al centro para que pueda reforzar las medidas de higiene si se detectan varios casos.
Cómo prevenir el impétigo y evitar contagios
No siempre es posible prevenir completamente una infección cutánea, pero existen medidas sencillas que ayudan a reducir el riesgo de aparición y propagación del impétigo.
- Higiene frecuente de manos: especialmente después de jugar, ir al baño o tocar pequeñas heridas.
- Cuidar cortes y rozaduras: limpiar las lesiones superficiales y protegerlas cuando sea necesario.
- Evitar el rascado de picaduras: mantener las uñas cortas y utilizar medidas adecuadas para controlar el picor.
- No compartir toallas ni objetos personales: especialmente cuando algún miembro de la familia tiene una infección cutánea.
- Lavar ropa, toallas y sábanas: con frecuencia durante la infección, siguiendo las recomendaciones de higiene habituales.
- Controlar la dermatitis atópica: mantener la piel hidratada y cuidar la barrera cutánea ayuda a disminuir las heridas asociadas al rascado.
- Consultar ante lesiones sospechosas: una valoración precoz facilita establecer el tratamiento apropiado.
Si varios miembros de la familia desarrollan lesiones similares o las infecciones se repiten, el médico puede investigar posibles factores que favorezcan los contagios recurrentes y valorar medidas específicas.
Debemos recordar que una buena higiene no consiste en utilizar productos antisépticos constantemente sobre toda la piel. La limpieza habitual, el cuidado de las heridas y la protección de la barrera cutánea son las mejores medidas para prevenir el impétigo.
Posibles complicaciones y señales de alarma
En la mayoría de los casos, el impétigo responde favorablemente al tratamiento y no deja secuelas importantes. Sin embargo, si la infección no se trata de manera temprana de la manera adecuada, puede extenderse a zonas más profundas de la piel y provocar complicaciones.
Entre las posibles complicaciones encontramos:
- Celulitis bacteriana: infección de capas más profundas de la piel que puede provocar dolor, calor local, inflamación y enrojecimiento progresivo.
- Extensión de las lesiones: aparición de nuevos focos de infección en diferentes zonas del cuerpo.
- Infecciones recurrentes: cuando persisten factores que facilitan nuevos episodios.
- Glomerulonefritis posestreptocócica: complicación renal poco frecuente que puede aparecer después de determinadas infecciones por estreptococos.2
Debemos solicitar valoración médica urgente si el niño presenta fiebre elevada o mal estado general, dolor intenso, inflamación que progresa rápidamente, lesiones cerca del ojo con hinchazón importante o signos de infección extensa.
También debe consultarse si, después de una infección estreptocócica, aparecen síntomas como orina oscura, hinchazón de párpados o piernas, o disminución notable de la cantidad de orina.
La aparición de estas complicaciones es poco frecuente, pero conocer sus señales permite actuar con rapidez.
Qué podemos hacer desde la farmacia
Desde la oficina de farmacia podemos desempeñar un papel importante en la identificación de lesiones sospechosas para derivar al médico lo antes posible y aconsejar a los pacientes sibre medidas higiénicas y el seguimiento del tratamiento prescrito.
En el caso del impétigo, nuestra prioridad será siempre recomendar valoración médica cuanto antes, especialmente si afecta a niños pequeños, aparecen lesiones extensas o existen síntomas de alarma.
Una vez diagnosticada la infección, podemos ayudar a las familias a entender cómo aplicar correctamente los medicamentos, mantener la higiene de las lesiones y prevenir nuevos contagios en casa.
También podemos orientar sobre productos complementarios de higiene suave, gasas estériles, apósitos y cuidados adecuados para la piel durante la recuperación, sin sustituir nunca el tratamiento indicado por el pediatra.
En desde Onlyfarma parafarmacia queremos recordar la importancia de no automedicarse, especialmente cuando hablamos de infecciones bacterianas infantiles. Una intervención precoz y un tratamiento adecuado son las mejores herramientas para favorecer una recuperación rápida y evitar que la infección se extienda a otros niños o familiares.
En definitiva, el impétigo es una infección frecuente durante la infancia que generalmente presenta buen pronóstico, pero no debemos restarle importancia por su elevada capacidad de contagio. Reconocer las lesiones características, acudir al pediatra y seguir correctamente las indicaciones médicas permitirá controlar la infección y prevenir complicaciones.
Desde Onlyfarma esperamos que este artículo os haya sido útil, recordad que siempre estamos disponibles para resolver cualquier duda o pregunta acerca del impétigo o de cualquier otro tema a través de nuestro whatsapp o teléfono.
Fuentes de información
1 Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Clinical Guidance for Group A Streptococcal Impetigo. Información clínica sobre causas, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención del impétigo. Ver fuente
2 CDC. Acerca del impétigo. Información en español sobre síntomas, contagio, factores de riesgo y complicaciones. Ver fuente
3 Sociedad Española de Infectología Pediátrica, Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria y Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. Documento de consenso sobre la etiología, diagnóstico y tratamiento de las infecciones cutáneas bacterianas de manejo ambulatorio. Anales de Pediatría. Ver fuente
4 Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Antibioterapia tópica en Pediatría. Documento sobre el tratamiento de infecciones cutáneas superficiales, incluyendo impétigo y el uso adecuado de antibióticos tópicos. Ver fuente
5 National Health Service (NHS). Impetigo. Información sobre los síntomas, tratamiento, recomendaciones de higiene y prevención de contagios en el ámbito familiar y escolar. Ver fuente
ESCRITO POR:
María Suárez Santillán
Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.
Colegiada número 21421 del Colegio Farmacéutico de Madrid.
SOBRE MI:
Licenciada en Farmacia desde Marzo 2014, desde el inicio de la carrera he sentido atracción por la atención farmacéutica y ofrecer un trato personalizado al paciente. Asisto regularmente a cursos y formaciones organizados por el COFM, CSIF y la plataforma Mi Farma Formación para estar al día en las últimas tendencias y avances.
Desde el año 2019 formo parte del equipo de Onlyfarma y puedes encontrarme atendiendo a nuestros pacientes en la oficina de farmacia en la Calle Campiña 12 de Madrid.
Estoy entusiasmada por poder ofrecer información y consejos en nuestro blog a pacientes que quieran alcanzar un estilo de vida más saludable, o simplemente conocer más sobre algún tema relacionado con la salud.
Además de mi formación general en farmacia, he desarrollado una especialización en dermofarmacia. Me encanta trabajar con pacientes que tienen problemas de piel y ayudarlos a encontrar soluciones eficaces y seguras para sus necesidades. He estudiado en profundidad los productos y tratamientos y cómo pueden afectar a diferentes tipos de piel. Me siento altamente capacitada para ayudar a mis pacientes a encontrar los productos y rutinas adecuadas para sus problemas dermatológicos y trabajar con ellos para lograr los resultados deseados.

Comentarios
Sin comentarios en este momento!
Deje su comentario