Información y consejos sobre el SIBO

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Cada día nos llegan más pacientes a nuestra farmacia con un diagnóstico de SIBO. Mucha gente nos refiere que siente hinchazón después de comer, gases, digestiones pesadas, diarrea o estreñimiento, intolerancias que aparecen “de repente”… Quizás si tienes estos síntomas estés pensando que quizás tengas también SIBO, pero dado que estos síntomas son compatibles con otras patologías no debemos autodiagnosticarnos ni automedicarnos, por ello recomendamos ir al médico para que diagnostique cada caso concreto. En este artículo te explicamos qué es realmente, cómo se diagnostica, qué papel tiene la dieta y cuándo pueden tener sentido los probióticos. Si buscas apoyo digestivo o consejo personalizado, en nuestra parafarmacia podemos orientarte según tus síntomas y situación.

Qué es el SIBO

SIBO son las siglas de small intestinal bacterial overgrowth, es decir, sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Ocurre cuando hay un aumento anormal de bacterias en una zona donde normalmente no deberían concentrarse en exceso, especialmente bacterias que no son habituales en ese tramo del intestino.1

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Además, en algunos casos el SIBO puede interferir con la absorción de nutrientes y relacionarse con déficits vitamínicos, malabsorción de grasas o pérdida de peso, aunque esto no ocurre en todos los pacientes.2

Por qué aparece: causas y factores de riesgo

El SIBO suele aparecer cuando falla alguno de los mecanismos que mantienen controlada la cantidad de bacterias en el intestino delgado. Entre los factores más habituales se incluyen alteraciones de la motilidad intestinal, cirugías digestivas, cambios anatómicos, disminución de ácido gástrico o enfermedades que afectan al tránsito intestinal.23

Algunos factores asociados son:

  • Cirugías digestivas previas o alteraciones anatómicas intestinales.
  • Tránsito intestinal lento o problemas de motilidad.
  • Diabetes con afectación digestiva.
  • Enfermedades inflamatorias o digestivas crónicas.
  • Uso prolongado de ciertos medicamentos que modifican el entorno digestivo, siempre valorado por el médico.
  • Edad avanzada o situaciones que favorecen malabsorción.

Algo que debemos diferenciar, muchas personas con síntomas tipo intestino irritable pueden sospechar SIBO, y a veces ambas situaciones se solapan, pero no son lo mismo. Por eso el diagnóstico debe hacerse siempre por un médico que realice pruebas y que no se base únicamente en los síntomas pues son bastantes similares en pacientes de intestino irritable y SIBO.4

Síntomas habituales del SIBO

Los síntomas del SIBO pueden ser muy variables y se parecen a otros trastornos digestivos. Los más frecuentes son:

  • Hinchazón abdominal, especialmente después de comer.
  • Gases y flatulencia.
  • Dolor o molestias abdominales.
  • Diarrea, aunque algunas personas presentan estreñimiento o alternancia.
  • Sensación de digestiones pesadas.
  • Náuseas o pérdida de apetito en algunos casos.
  • Pérdida de peso, heces grasas o déficits nutricionales en cuadros más importantes o mantenidos.25

La hinchazón es uno de los síntomas más característicos, pero no es exclusiva del SIBO. También puede aparecer en intolerancias alimentarias, estreñimiento, enfermedad celíaca, dispepsia, síndrome de intestino irritable o alteraciones de la microbiota. Por eso no debemos pensar que si nos hinchamos tenemos SIBO.

Cómo se detecta: test de aliento y otras pruebas

El diagnóstico se basa en la valoración clínica y, cuando procede, en pruebas. Una de las más utilizadas es el test de aliento, que mide gases como hidrógeno y metano tras tomar un sustrato (por ejemplo, lactulosa o glucosa). La idea es detectar si hay fermentación anómala compatible con sobrecrecimiento bacteriano.36

También existe la posibilidad de realizar cultivo cuantitativo de aspirado intestinal, pero es una prueba más invasiva y menos habitual en la práctica diaria.2

Importante: los test de aliento no son perfectos. Pueden dar falsos positivos o negativos si no se preparan bien o si se interpretan sin contexto. Por eso deben indicarse e interpretarse por profesionales con experiencia, especialmente si hay síntomas persistentes o sospecha de otra enfermedad digestiva.

Tratamiento del SIBO: antibióticos, causa de base y seguimiento

El tratamiento del SIBO depende de la causa, la intensidad de los síntomas y el tipo de gases detectados. En muchos casos se utilizan antibióticos orales, siendo rifaximina uno de los fármacos más empleados en determinados contextos, siempre bajo prescripción médica y con una posología muy específica.67

Pero tratar el SIBO no es solo “tomar antibiótico”. Si existe una causa de base —por ejemplo, un problema de motilidad, una cirugía previa o una enfermedad digestiva— hay que abordarla para reducir recaídas. Las revisiones clínicas insisten en que tratar la causa subyacente es clave para prevenir síntomas recurrentes.8

En algunos pacientes también puede ser necesario corregir déficits nutricionales, ajustar la dieta temporalmente o revisar medicación. Si los síntomas no mejoran tras el tratamiento, el médico debe valorar diagnósticos alternativos u otras causas digestivas.8

Dieta para SIBO: qué ayuda y qué no conviene hacer

La dieta puede ayudar a reducir síntomas, pero no suele ser suficiente por sí sola para “curar” el SIBO. Muchas personas notan mejoría temporal al reducir alimentos fermentables, porque se produce menos gas. Por eso a veces se usa una dieta baja en FODMAP (Alimentos ricos en fructosa, lactosa y sorbitol y otros azúcares fermentables) u otros enfoques dietéticos de forma temporal y supervisada.

Un ejemplo de dieta que puede ayudar al SIBO es una dieta variada rica en frutas y verduras con pocos azúcares fermentables, huevo, carnes y pescados magros. Consulta a tu farmacéutico que productos pueden irte mejor pero siempre conviene ser variado y equilibrado.

La clave es no convertir la dieta en una lista infinita de prohibiciones. Restringir demasiados alimentos durante meses puede empeorar la calidad de vida, reducir variedad nutricional y aumentar el miedo a comer. Lo ideal es trabajar por fases:

  • Fase de control de síntomas: reducir temporalmente alimentos que disparan hinchazón, según tolerancia.
  • Fase de tratamiento: seguir la pauta médica si hay diagnóstico confirmado.
  • Fase de reintroducción: recuperar variedad de alimentos poco a poco.
  • Fase de mantenimiento: identificar desencadenantes individuales sin restricciones innecesarias.

Desde farmacia, un consejo importante: si estás perdiendo peso, tienes diarrea persistente, anemia, cansancio intenso o sospecha de déficit nutricional, no hagas dieta restrictiva sin supervisión médica y pide ayuda profesional.

¿Los probióticos funcionan en el SIBO?

Esta es una de las preguntas más frecuentes. La respuesta es que en algunos casos pueden ser beneficiosos y para ello te recomendamos que visites nuestro apartado de probióticos para que te ayudemos a elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

Algunas personas pueden notar mejoría de síntomas digestivos con determinados probióticos, especialmente después de tratamientos antibióticos o en contextos de disbiosis.

Por eso, como criterio farmacéutico:

  • Consulta a tu médico o farmacéutico antes de tomar el probiótico.
  • Elige cepas concretas y objetivos concretos, no “el probiótico más fuerte”.
  • Valora tolerancia: si aumenta mucho la hinchazón, suspende y consulta.
  • No sustituyas el diagnóstico ni el tratamiento médico por probióticos.
  • Si hay estreñimiento, metano elevado o síntomas muy intensos debes elegir el que mejor se adapte a esta necesidad.

En resumen: los probióticos pueden ser útiles en algunas personas como apoyo, pero no son una solución universal ni deben venderse como tratamiento único del SIBO.

Cómo prevenir recaídas

El SIBO puede recurrir, especialmente si persiste la causa que lo favorece. Algunas medidas que pueden ayudar a reducir recaídas son:

  • Tratar y controlar enfermedades de base que afecten al tránsito intestinal.
  • Evitar el uso innecesario de antibióticos o suplementos sin indicación.
  • Corregir estreñimiento si existe, porque el tránsito lento puede favorecer síntomas.
  • Reintroducir alimentos de forma progresiva para mantener una dieta variada.
  • Evitar picoteo constante si empeora síntomas; algunas personas toleran mejor separar comidas.
  • Mantener actividad física regular, hidratación y buen descanso.

No hay una fórmula única. La prevención más eficaz es encontrar y manejar la causa que favorece el sobrecrecimiento, no quedarse solo en dietas o suplementos.

Cuándo consultar con un profesional

Consulta con tu médico o digestivo si tienes:

  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Diarrea persistente o heces grasas.
  • Sangre en heces.
  • Anemia, cansancio intenso o déficits nutricionales.
  • Dolor abdominal intenso o progresivo.
  • Síntomas nocturnos que despiertan.
  • Fiebre o empeoramiento general.
  • Sospecha de SIBO tras cirugía digestiva o enfermedad intestinal previa.

Y consulta también si llevas meses con dietas restrictivas sin diagnóstico claro. A veces el problema no es SIBO, sino otra condición que necesita un enfoque diferente.

El SIBO es un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado que puede producir hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea o cambios en el ritmo intestinal. Pero sus síntomas se parecen mucho a otros trastornos digestivos, por lo que el diagnóstico no debe basarse solo en los síntomas sino en las pruebas analíticas.

El tratamiento después de un correcto diagnóstico suele ser con antibióticos específicos, tratar la causa que lo produzca, dieta temporal para controlar síntomas y seguimiento. Los probióticos pueden ser una ayuda en algunos casos, pero no funcionan igual para todo el mundo ni deben usarse como sustituto del tratamiento médico.

La clave es individualizar en cada caso: escuchar síntomas, evitar restricciones innecesarias y buscar consejo profesional cuando el problema persiste o afecta a la calidad de vida.

Desde Onlyfarma esperamos que este artículo os haya sido útil, recordad que siempre estamos disponibles para resolver cualquier duda o pregunta acerca del SIBO o de cualquier otro tema a través de nuestro whatsapp o teléfono.

Fuentes de información

1 Mayo Clinic. Small intestinal bacterial overgrowth (SIBO): symptoms and causes. Ver fuente

2 Merck Manual Professional. Small Intestinal Bacterial Overgrowth (SIBO). Ver fuente

3 American College of Gastroenterology. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Ver fuente

4 American Gastroenterological Association. AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Ver fuente

5 Merck Manual Consumer. Small Intestinal Bacterial Overgrowth (SIBO). Ver fuente

6 Mayo Clinic. Small intestinal bacterial overgrowth (SIBO): diagnosis and treatment. Ver fuente

7 PubMed. ACG Clinical Guideline: Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Ver fuente

8 StatPearls / NCBI Bookshelf. Small Intestinal Bacterial Overgrowth. Ver fuente

ESCRITO POR:

maría suárez farmacéutica

Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.

Colegiada número 21421 del Colegio Farmacéutico de Madrid.

SOBRE MI:

Licenciada en Farmacia desde Marzo 2014, desde el inicio de la carrera he sentido atracción por la atención farmacéutica y ofrecer un trato personalizado al paciente. Asisto regularmente a cursos y formaciones organizados por el COFM, CSIF y la plataforma Mi Farma Formación para estar al día en las últimas tendencias y avances.

Desde el año 2019 formo parte del equipo de Onlyfarma y puedes encontrarme atendiendo a nuestros pacientes en la oficina de farmacia en la Calle Campiña 12 de Madrid.

Estoy entusiasmada por poder ofrecer información y consejos en nuestro blog a pacientes que quieran alcanzar un estilo de vida más saludable, o simplemente conocer más sobre algún tema relacionado con la salud.

Además de mi formación general en farmacia, he desarrollado una especialización en dermofarmacia. Me encanta trabajar con pacientes que tienen problemas de piel y ayudarlos a encontrar soluciones eficaces y seguras para sus necesidades. He estudiado en profundidad los productos y tratamientos y cómo pueden afectar a diferentes tipos de piel. Me siento altamente capacitada para ayudar a mis pacientes a encontrar los productos y rutinas adecuadas para sus problemas dermatológicos y trabajar con ellos para lograr los resultados deseados.

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