Diferencias entre esclerosis múltiple y ELA
- ¿Qué son estas enfermedades?
- Esclerosis múltiple (EM)
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
- Principales diferencias
- Por qué a veces se confunden
- Primeros síntomas
- Causas y factores de riesgo
- Cómo se diagnostican
- Tratamientos disponibles EM
- Tratamientos y cuidados en la ELA
- Evolución y esperanza de vida
- Ayudas para pacientes y familiares
- La Ley ELA en España
- Cómo acompañar a una persona con estas enfermedades
- Cuándo consultar
Seguramente hayas tenido algún caso cercano de pacientes diagnosticados de ELA o esclereosis múltiple. Se trata de enfermedades neurológicas que a veces se confunden, no se conocen muy bien y genera muchas dudas sobre su tratamiento y evolución. Sin embargo, se trata de dos enfermedades diferentes, con causas, manifestaciones, evolución y tratamientos distintos. Conocer estas diferencias permite comprender mejor cada diagnóstico, evitar conclusiones equivocadas y acercarnos con mayor sensibilidad a las personas que conviven con estas enfermedades. En este artículo hablaremos de ambas enfermedades, sus diferencias y la importancia de tener en consideración a la persona que la padece, su familia y las necesidades individuales.
Qué son la esclerosis múltiple y la ELA
La esclerosis múltiple y la esclerosis lateral amiotrófica son dos enfermedades crónicas que afectan al sistema nervioso. Aunque ambas pueden ocasionar dificultades de movimiento, debilidad muscular y limitaciones funcionales, los mecanismos por los que se producen son diferentes.12
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad inflamatoria y desmielinizante del sistema nervioso central, en la que el sistema inmunitario ataca estructuras que protegen las fibras nerviosas. Esto puede interferir en la transmisión de los impulsos nerviosos y provocar síntomas motores, sensitivos, visuales o cognitivos.
Por su parte, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente a las neuronas motoras, responsables de transmitir las señales necesarias para realizar movimientos voluntarios. Su deterioro progresivo provoca pérdida de fuerza y de función muscular.
Por tanto, aunque ambas enfermedades afectan al sistema nervioso, no deben considerarse distintas manifestaciones de una misma patología. Tampoco comparten necesariamente el mismo pronóstico ni requieren los mismos tratamientos y cuidados.
Qué es la esclerosis múltiple
La esclerosis múltiple es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, que comprende el cerebro y la médula espinal. Se produce cuando una respuesta inmunitaria anómala provoca inflamación y daño en la mielina, una sustancia que recubre y protege las fibras nerviosas y facilita la transmisión de los impulsos eléctricos.1
Cuando esta mielina se deteriora, la comunicación entre el cerebro y otras partes del organismo puede verse alterada. Esto explica que los síntomas sean muy diversos y dependan de las zonas del sistema nervioso afectadas.
La enfermedad puede provocar alteraciones visuales, sensación de hormigueo, pérdida de sensibilidad, debilidad muscular, problemas de equilibrio, fatiga intensa y dificultades cognitivas, entre otras manifestaciones.
Una característica importante de la esclerosis múltiple es que su evolución puede variar considerablemente entre pacientes. Algunas personas experimentan episodios de empeoramiento seguidos de periodos de recuperación, mientras que otras presentan una progresión más gradual de la discapacidad.
Según la Organización Mundial de la Salud, existen diferentes formas de presentación:
- Esclerosis múltiple remitente-recurrente: caracterizada por brotes de síntomas neurológicos seguidos de periodos de remisión parcial o completa.
- Esclerosis múltiple secundaria progresiva: puede aparecer después de una etapa remitente-recurrente, cuando se desarrolla un empeoramiento progresivo de la discapacidad.
- Esclerosis múltiple primaria progresiva: presenta una evolución progresiva desde el inicio, sin brotes y remisiones claramente definidos.
Es importante destacar que los avances terapéuticos han cambiado de forma significativa las posibilidades de tratamiento. Actualmente existen medicamentos capaces de reducir la actividad inflamatoria, disminuir las recaídas y retrasar la acumulación de discapacidad en muchos pacientes.3
Qué es la esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
La esclerosis lateral amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras del cerebro, tronco encefálico y médula espinal. Estas células nerviosas transmiten las órdenes que permiten realizar movimientos voluntarios, como caminar, escribir, levantar un objeto, hablar o tragar.2
Cuando las neuronas motoras se deterioran, los músculos dejan de recibir correctamente las señales nerviosas. Como consecuencia, aparece debilidad muscular progresiva, pérdida de masa muscular y dificultades para realizar actividades que anteriormente se desarrollaban con normalidad.
La ELA puede comenzar de diferentes maneras. Algunas personas experimentan inicialmente pérdida de fuerza en una mano o una pierna, mientras que otras presentan dificultades para hablar o tragar.
Con el avance de la enfermedad pueden verse comprometidas funciones especialmente importantes, como la deglución y la respiración, por lo que resulta fundamental contar con seguimiento neurológico especializado y un equipo asistencial multidisciplinar.
A diferencia de la esclerosis múltiple, la ELA afecta principalmente al sistema motor. Las alteraciones de sensibilidad, como hormigueos o pérdida del tacto, no son manifestaciones características de la enfermedad.
También debemos evitar una idea equivocada: aunque muchas personas con ELA conservan sus capacidades cognitivas, algunos pacientes pueden presentar alteraciones del comportamiento, del lenguaje o de las funciones cognitivas, y un grupo de personas puede desarrollar demencia frontotemporal.4
Actualmente no existe una cura definitiva para la ELA. Sin embargo, sí existen tratamientos y medidas asistenciales que pueden contribuir a ralentizar determinados aspectos de su evolución, aliviar síntomas y preservar la calidad de vida durante el mayor tiempo posible.
Principales diferencias entre esclerosis múltiple y ELA
Para comprender mejor ambas enfermedades, conviene comparar sus características principales:
| Característica | Esclerosis múltiple | ELA |
|---|---|---|
| Tipo de enfermedad | Inflamatoria, inmunomediada y desmielinizante. | Neurodegenerativa de las neuronas motoras. |
| Zona afectada | Cerebro y médula espinal, con afectación de distintas vías nerviosas. | Neuronas motoras del cerebro, tronco encefálico y médula espinal. |
| Edad habitual de aparición | Frecuentemente entre los 20 y 40 años. | Más habitual entre los 40 y 70 años. |
| Síntomas característicos | Fatiga, alteraciones visuales, hormigueo, problemas de equilibrio y debilidad. | Debilidad progresiva, atrofia muscular, calambres y dificultades para hablar o tragar. |
| Sensibilidad | Puede presentar hormigueo, entumecimiento o pérdida de sensibilidad. | Generalmente conservada. |
| Evolución | Variable; puede cursar con brotes y remisiones o con progresión. | Habitualmente progresiva, aunque con velocidad variable. |
| Tratamientos | Numerosas terapias modificadoras de la enfermedad y tratamientos sintomáticos. | Opciones farmacológicas más limitadas y cuidados multidisciplinares fundamentales. |
| Pronóstico | Muy variable; muchas personas mantienen una esperanza de vida cercana a la población general. | Enfermedad grave que habitualmente reduce de manera importante la esperanza de vida. |
Esta comparación resume diferencias generales, pero no permite predecir la evolución de una persona concreta. Tanto en la EM como en la ELA existen importantes diferencias individuales que deben valorarse con el equipo médico responsable.5
Por qué a veces se confunden
Una de las principales razones de confusión es lingüística: las dos enfermedades incluyen la palabra esclerosis, un término médico que hace referencia a procesos de endurecimiento o cicatrización de determinados tejidos.
Sin embargo, el significado de esta palabra es diferente en cada enfermedad. En la esclerosis múltiple se relaciona con las lesiones que aparecen en el sistema nervioso central como consecuencia del proceso inflamatorio y desmielinizante, mientras que en la ELA forma parte de la denominación histórica de una enfermedad que afecta a las neuronas motoras.
Además, algunos síntomas pueden tener lugar en ambas enfermedades, especialmente en las fases iniciales:
- Debilidad muscular.
- Dificultades para caminar.
- Rigidez muscular.
- Fatiga y limitación funcional.
- Problemas para realizar determinados movimientos.
La diferencia está en el origen de estos síntomas y en la presencia de otras manifestaciones asociadas. Por ejemplo, las alteraciones sensitivas y visuales son frecuentes en la esclerosis múltiple, mientras que la debilidad muscular progresiva con pérdida de masa muscular resulta más característica de la ELA.
En cualquier caso, los síntomas por sí solos no permiten establecer un diagnóstico. Existen muchas otras enfermedades neurológicas, musculares y metabólicas que pueden producir manifestaciones parecidas. Por ello, recomendamos acudir a un médico especialista si se presentan algunos de los síntomas descritos con anterioridad.5
Primeros síntomas: cómo pueden manifestarse
El inicio de ambas enfermedades puede ser muy diferente de una persona a otra. Por eso, es importante conocer algunos signos habituales sin interpretar automáticamente cualquier síntoma aislado como una enfermedad neurológica grave.
Primeros síntomas de la esclerosis múltiple
Entre las manifestaciones iniciales más frecuentes encontramos:
- Alteraciones de visión: visión borrosa, pérdida de visión en un ojo o dolor con los movimientos oculares.
- Hormigueo o entumecimiento: pérdida de sensibilidad en extremidades u otras zonas corporales.
- Debilidad muscular: dificultad para realizar determinados movimientos.
- Problemas de equilibrio: inestabilidad, falta de coordinación o sensación de mareo.
- Fatiga intensa: cansancio que puede resultar desproporcionado respecto al esfuerzo realizado.
- Alteraciones urinarias: urgencia miccional o dificultades para controlar la vejiga en algunos casos.
Estos síntomas pueden aparecer durante un brote y mejorar posteriormente, aunque también existen formas progresivas de la enfermedad.1
Primeros síntomas de la ELA
Entre los signos iniciales que pueden aparecer encontramos:
- Pérdida progresiva de fuerza: dificultad para sujetar objetos, abrochar botones o levantar el pie al caminar.
- Atrofia muscular: disminución del volumen de determinados músculos.
- Fasciculaciones: pequeñas contracciones musculares involuntarias, que por sí solas no indican necesariamente ELA.
- Calambres y rigidez: molestias musculares que pueden acompañar a la debilidad.
- Alteraciones del habla: dificultad progresiva para articular determinadas palabras.
- Problemas para tragar: sensación de atragantamiento o dificultad para manejar alimentos y líquidos.
Es importante insistir en que las fasciculaciones, los calambres o la fatiga son frecuentes en otras situaciones y no permiten diagnosticar ELA de forma aislada. La valoración de la fuerza muscular, los reflejos, la evolución de los síntomas y las pruebas neurológicas es imprescindible.2
Causas y factores de riesgo
Las causas exactas de ambas enfermedades todavía no se conocen por completo, aunque la investigación ha identificado diferentes mecanismos y factores asociados.
Factores relacionados con la esclerosis múltiple
En la esclerosis múltiple interviene una respuesta inmunitaria anómala contra estructuras del sistema nervioso central. Se considera una enfermedad multifactorial en la que pueden participar factores genéticos, ambientales y relacionados con el sistema inmunitario.
Entre los factores asociados se encuentran antecedentes familiares, infección previa por el virus de Epstein-Barr, tabaquismo, determinados factores relacionados con la vitamina D y la exposición solar, y obesidad durante etapas tempranas de la vida.
Sin embargo, tener uno o varios factores de riesgo no significa que necesariamente se vaya a desarrollar la enfermedad.
Factores relacionados con la ELA
En la ELA, la mayoría de los casos aparecen sin antecedentes familiares conocidos, aunque existe una proporción de pacientes en los que se identifican variantes genéticas relacionadas con la enfermedad.
La investigación ha descrito alteraciones en genes como C9orf72, SOD1, TARDBP o FUS, entre otros. Estas alteraciones pueden ayudar a explicar determinados casos familiares y también algunas formas aparentemente esporádicas.
En ambos casos, es importante saber que ambas enfermedades se pueden desarrollar sin poderse evitar aunque se sigan buenos hábitos de estilo de vida, dieta, ejercicio…
Cómo se diagnostican ambas enfermedades
El diagnóstico lo realiza un neurólogo en función de los síntomas, los antecedentes personales y familiares, la exploración física y diferentes pruebas complementarias.
Diagnóstico de la esclerosis múltiple
La resonancia magnética del cerebro y de la médula espinal es una de las principales herramientas diagnósticas, ya que permite identificar lesiones compatibles con desmielinización.
El neurólogo también puede utilizar análisis del líquido cefalorraquídeo, pruebas de potenciales evocados y otras exploraciones para confirmar el diagnóstico y descartar enfermedades similares.
Actualmente se aplican criterios diagnósticos internacionales que permiten integrar los hallazgos clínicos, radiológicos y de laboratorio.6
Diagnóstico de la ELA
El diagnóstico de ELA se basa en la exploración neurológica y en pruebas que ayudan a demostrar la afectación de las neuronas motoras y descartar otras enfermedades.
Entre las exploraciones más utilizadas encontramos la electromiografía, los estudios de conducción nerviosa, la resonancia magnética y determinados análisis complementarios.
No existe una única prueba que, por sí sola, confirme todos los casos de ELA. Por eso, en ocasiones el proceso diagnóstico requiere diferentes visitas y seguimiento especializado.7
En ambas enfermedades, recibir un diagnóstico de alguna de estas enfermedades puede ser psicológicamente duro de aceptar. Es importante que la persona disponga de tiempo para resolver dudas, obtener explicaciones comprensibles y conocer las actuales terapias y soluciones para mejorar su calidad de vida y su enfermedad.
Tratamientos disponibles para la esclerosis múltiple
El tratamiento de la esclerosis múltiple ha experimentado avances importantes en las últimas décadas. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, disponemos de diferentes medicamentos que pueden modificar el curso de la enfermedad, reducir la frecuencia de los brotes y disminuir la aparición de nuevas lesiones.
Los tratamientos se seleccionan de forma individual según el tipo de esclerosis múltiple, la actividad inflamatoria, los antecedentes médicos y las características de cada paciente.3
Podemos distinguir tres grandes áreas de tratamiento:
- Tratamientos modificadores de la enfermedad: medicamentos inmunomoduladores o inmunosupresores que buscan reducir la actividad y la progresión de la enfermedad.
- Tratamiento de los brotes: en determinadas situaciones pueden utilizarse corticoides para favorecer la recuperación de episodios inflamatorios agudos.
- Tratamiento de los síntomas: medidas farmacológicas y no farmacológicas para controlar espasticidad, dolor, fatiga, alteraciones urinarias, trastornos del sueño u otras manifestaciones.
Además, la rehabilitación, la fisioterapia, la terapia ocupacional, el ejercicio físico adaptado y el apoyo psicológico pueden mejorar la autonomía y la calidad de vida.
El tratamiento debe ser siempre indicado y supervisado por un neurólogo. No todas las personas necesitan los mismos medicamentos ni responden de la misma manera.
Tratamientos y cuidados en la ELA
En la ELA, las opciones farmacológicas disponibles son más limitadas y todavía no existe un tratamiento capaz de detener o revertir por completo la enfermedad.
Entre los medicamentos utilizados se encuentra el riluzol, que puede aportar un beneficio modesto sobre la supervivencia en determinados pacientes.
También se están desarrollando terapias dirigidas a mecanismos genéticos específicos. Un ejemplo es tofersen, autorizado en la Unión Europea para adultos con ELA asociada a determinadas mutaciones del gen SOD1. Es importante aclarar que este medicamento únicamente está indicado para una pequeña proporción de pacientes y requiere administración y seguimiento especializados.8
En cualquier caso, el tratamiento de la ELA va mucho más allá de los medicamentos. La atención multidisciplinar es fundamental para anticiparse a las necesidades que van apareciendo y mantener la mayor calidad de vida posible.
Entre los cuidados especialmente importantes se encuentran:
- Fisioterapia y rehabilitación: para mantener movilidad, aliviar molestias y prevenir complicaciones derivadas de la inmovilidad.
- Terapia ocupacional: para adaptar actividades cotidianas y favorecer la autonomía.
- Logopedia: para abordar las dificultades de comunicación y deglución.
- Apoyo nutricional: para garantizar una alimentación adecuada y valorar adaptaciones cuando existen problemas para tragar.
- Soporte respiratorio: cuando aparecen alteraciones de la función respiratoria.
- Atención psicológica: tanto para la persona afectada como para familiares y cuidadores.
- Cuidados paliativos: para aliviar síntomas, apoyar la toma de decisiones y atender necesidades físicas, emocionales y sociales desde las etapas en que resulten necesarios.
Los cuidados paliativos no deben entenderse únicamente como una intervención al final de la vida. Estos cuidados pueden incorporarse de forma temprana, junto a otros tratamientos, para mejorar el bienestar y respetar las preferencias de la persona.
Evolución y esperanza de vida
Una de las principales diferencias entre la esclerosis múltiple y la ELA se encuentra en su evolución habitual y en el impacto que pueden tener sobre la esperanza de vida.
Evolución de la esclerosis múltiple
La esclerosis múltiple presenta una evolución muy variable. Algunas personas experimentan brotes ocasionales y mantienen una autonomía elevada durante muchos años, mientras que otras desarrollan limitaciones funcionales importantes.
Los tratamientos actuales han mejorado el control de la enfermedad y permiten que muchas personas continúen desarrollando su actividad familiar, social y profesional durante largos periodos.
La esperanza de vida puede verse ligeramente reducida en determinados grupos, especialmente cuando existe enfermedad avanzada o complicaciones importantes, pero numerosas personas con esclerosis múltiple tienen una supervivencia próxima a la de la población general.
Evolución de la ELA
La ELA presenta habitualmente una progresión continua de la debilidad muscular y puede comprometer funciones esenciales, especialmente la respiración.
En términos generales, la esperanza de vida suele estar considerablemente reducida. Sin embargo, la velocidad de evolución varía mucho entre personas y existen pacientes que viven bastantes más años de lo que indican las estadísticas generales.
Por este motivo, debemos evitar trasladar cifras de supervivencia como si fueran una predicción individual. El pronóstico depende de múltiples factores clínicos y debe explicarlo el equipo médico con sensibilidad y teniendo en cuenta las circunstancias de cada persona.2
Ningún diagnóstico debería reducirse a una estadística. Además de la evolución médica, son fundamentales el bienestar, la autonomía, las relaciones personales y el respeto a los deseos y decisiones del paciente.
Ayudas para pacientes y familiares
Convivir con una enfermedad neurológica crónica puede implicar necesidades que van más allá del tratamiento médico. Las dificultades de movilidad, la fatiga, las limitaciones laborales, las barreras arquitectónicas y el impacto emocional pueden modificar considerablemente la organización de la vida diaria.
Por eso es importante conocer los recursos disponibles y solicitar apoyo antes de que las dificultades se vuelvan difíciles de gestionar.
Rehabilitación y ayudas técnicas
Los equipos de rehabilitación y terapia ocupacional pueden recomendar dispositivos y adaptaciones que faciliten las actividades cotidianas, como ayudas para caminar, sillas de ruedas, sistemas de comunicación, utensilios adaptados o modificaciones en el domicilio.
Estas herramientas deben elegirse según las necesidades reales y la evolución de cada persona, con el objetivo de favorecer la autonomía y la seguridad.
Apoyo psicológico y social
El diagnóstico y los cambios asociados a la enfermedad pueden generar preocupación, tristeza, incertidumbre o dificultades de adaptación. El acompañamiento psicológico permite abordar estas situaciones desde un espacio profesional, respetuoso y adaptado a cada persona.
También resulta importante el apoyo social para tramitar recursos asistenciales, ayudas a la dependencia, reconocimiento de discapacidad y adaptaciones laborales.
Asociaciones de pacientes
Las asociaciones desempeñan una labor especialmente valiosa al ofrecer información, orientación, servicios y acompañamiento.
- Esclerosis Múltiple España: organización que agrupa asociaciones de personas con esclerosis múltiple y proporciona información, recursos y orientación. Visitar Esclerosis Múltiple España.
- Fundación Esclerosis Múltiple: ofrece recursos para pacientes, familiares y profesionales, además de programas de apoyo y orientación. Visitar Fundación Esclerosis Múltiple.
- Asociación Española de Esclerosis Lateral Amiotrófica (adELA): trabaja para mejorar la calidad de vida de las personas con ELA y sus familias. Visitar adELA.
El contacto con estas entidades puede facilitar el acceso a información fiable, profesionales especializados y experiencias compartidas con otras personas que conviven con situaciones similares.
La Ley ELA en España: un avance en el reconocimiento de necesidades
En España, la Ley 3/2024, de 30 de octubre, conocida como Ley ELA, constituye un avance legislativo destinado a mejorar la calidad de vida de las personas con esclerosis lateral amiotrófica y de aquellas que padecen otros procesos de alta complejidad y curso irreversible que cumplen los requisitos establecidos.
Su finalidad es favorecer el reconocimiento de derechos, agilizar determinados procedimientos administrativos y mejorar el acceso a apoyos y cuidados adecuados para personas con necesidades asistenciales especialmente complejas.9
Posteriormente, el Real Decreto 969/2025 desarrolló criterios para identificar qué otras enfermedades o procesos pueden quedar incluidos dentro del ámbito de aplicación de la ley.
Entre los objetivos de esta normativa se encuentran mejorar la coordinación asistencial, facilitar el reconocimiento de necesidades relacionadas con discapacidad y dependencia y reforzar los recursos para las personas afectadas y sus cuidadores.
Es importante aclarar que la existencia de esta ley no significa que todas las personas con una enfermedad neurológica tengan automáticamente derecho a las mismas prestaciones. La aplicación de las medidas depende de los requisitos previstos y de los procedimientos administrativos correspondientes.
Las familias pueden consultar la información oficial del Ministerio de Sanidad y solicitar orientación a los servicios sociales, las unidades de trabajo social sanitario y las asociaciones de pacientes.
Cómo acompañar a una persona con esclerosis múltiple o ELA
El acompañamiento de familiares, amistades y cuidadores puede tener una gran importancia en la calidad de vida de las personas que conviven con estas enfermedades.
Sin embargo, acompañar no significa decidir por la persona afectada ni asumir automáticamente que ha perdido su capacidad para tomar decisiones.
Algunas recomendaciones pueden ayudar a ofrecer un apoyo respetuoso:
- Escuchar antes de actuar: preguntar qué necesita y cómo prefiere recibir ayuda.
- Respetar su autonomía: favorecer que participe en las decisiones y actividades que pueda y desee realizar.
- Evitar comparaciones: cada persona tiene una evolución y unas necesidades diferentes.
- Adaptar el entorno: eliminar barreras físicas y facilitar herramientas que mejoren la independencia.
- Reconocer las dificultades invisibles: especialmente la fatiga, el dolor o los problemas cognitivos que pueden aparecer en la esclerosis múltiple.
- Facilitar la comunicación: en la ELA pueden resultar necesarios sistemas alternativos cuando aparecen dificultades para hablar.
- Cuidar también a los cuidadores: el descanso, el apoyo emocional y los recursos de respiro son importantes para evitar situaciones de sobrecarga.
Es fundamental no reducir a una persona a su enfermedad. Mantener sus relaciones, intereses, proyectos y capacidad de decisión forma parte del cuidado integral.
También debemos evitar mensajes que minimicen las dificultades o que impongan una actitud positiva constante. Cada persona tiene derecho a vivir su proceso emocional de manera diferente y a recibir apoyo sin sentirse juzgada.
Cuándo consultar con un especialista
Las alteraciones neurológicas pueden tener numerosas causas y, en muchos casos, no están relacionadas con enfermedades como la esclerosis múltiple o la ELA.
Sin embargo, conviene solicitar valoración médica si aparecen síntomas persistentes o progresivos como:
- Pérdida de fuerza muscular sin una causa conocida.
- Dificultad progresiva para caminar, escribir o manipular objetos.
- Alteraciones visuales nuevas, especialmente pérdida de visión o dolor ocular asociado.
- Hormigueo o pérdida de sensibilidad que persiste o se acompaña de otros síntomas neurológicos.
- Problemas de equilibrio o coordinación de nueva aparición.
- Dificultades progresivas para hablar o tragar.
- Atrofia muscular o debilidad que empeora con el tiempo.
Si aparece de forma repentina debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, pérdida brusca de visión o una alteración neurológica intensa, debe solicitarse asistencia de urgencia, ya que podría tratarse de un ictus u otra situación que requiere atención inmediata.
La dificultad respiratoria importante o la imposibilidad de tragar con seguridad también requieren atención urgente.
Es importante evitar el autodiagnóstico mediante búsquedas de síntomas en internet. El diagnóstico debe realizarlo un profesional sanitario mediante una valoración clínica completa.
Una reflexión final desde la farmacia
La esclerosis múltiple y la esclerosis lateral amiotrófica son enfermedades diferentes, aunque compartan parte de su denominación y algunas manifestaciones clínicas. La esclerosis múltiple se relaciona con procesos inflamatorios y desmielinizantes del sistema nervioso central, mientras que la ELA afecta principalmente a las neuronas responsables del movimiento voluntario.
Sus tratamientos, evolución y necesidades de seguimiento también son distintos. En la esclerosis múltiple, los avances terapéuticos permiten controlar la actividad de la enfermedad y mejorar el pronóstico de muchos pacientes. En la ELA, la atención multidisciplinar, el tratamiento de los síntomas, las ayudas técnicas y el acompañamiento integral son fundamentales para preservar la autonomía y la calidad de vida.
Desde Onlyfarma esperamos que este artículo os haya sido útil y que se logre dar cierta visibilidad y conciencia a estas enfermedades, recordad que siempre estamos disponibles para resolver cualquier duda o pregunta acerca de la esclerosis múltiple y ELA o de cualquier otro tema a través de nuestro whatsapp o teléfono.
Fuentes de información
1 Organización Mundial de la Salud (OMS). Esclerosis múltiple. Información sobre causas, síntomas, diagnóstico, evolución y tratamientos disponibles. Ver fuente
2 MedlinePlus. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Esclerosis lateral amiotrófica. Información sobre las características, síntomas y evolución de la ELA. Ver fuente
3 Sociedad Española de Neurología (SEN). Documento de consenso sobre el tratamiento de la esclerosis múltiple y manejo holístico del paciente. Recomendaciones para la selección y seguimiento de tratamientos. Ver fuente
4 Junta de Andalucía. Guía Asistencial de Esclerosis Lateral Amiotrófica. Información clínica y asistencial, incluidas las manifestaciones motoras y cognitivas de la enfermedad. Ver fuente
5 Fundación Esclerosis Múltiple. Diferencias entre la ELA y esclerosis múltiple. Comparación divulgativa de ambas enfermedades, sus síntomas y su evolución. Ver fuente
6 Hospital Clínic Barcelona. Diagnóstico de la esclerosis múltiple. Información sobre resonancia magnética, criterios diagnósticos y pruebas complementarias. Ver fuente
7 Ministerio de Sanidad. Guía para la atención de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en España. Documento de referencia sobre diagnóstico, tratamiento y atención multidisciplinar. Ver fuente
8 Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Qalsody (tofersen). Información sobre el medicamento autorizado para determinadas formas genéticas de ELA asociadas a mutaciones SOD1. Ver fuente
9 Ministerio de Sanidad. Información relacionada con la Ley 3/2024, de 30 de octubre (Ley ELA). Normativa, criterios y documentación sobre medidas de apoyo a personas con ELA y otras enfermedades de alta complejidad. Ver fuente
ESCRITO POR:
María Suárez Santillán
Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.
Colegiada número 21421 del Colegio Farmacéutico de Madrid.
SOBRE MI:
Licenciada en Farmacia desde Marzo 2014, desde el inicio de la carrera he sentido atracción por la atención farmacéutica y ofrecer un trato personalizado al paciente. Asisto regularmente a cursos y formaciones organizados por el COFM, CSIF y la plataforma Mi Farma Formación para estar al día en las últimas tendencias y avances.
Desde el año 2019 formo parte del equipo de Onlyfarma y puedes encontrarme atendiendo a nuestros pacientes en la oficina de farmacia en la Calle Campiña 12 de Madrid.
Estoy entusiasmada por poder ofrecer información y consejos en nuestro blog a pacientes que quieran alcanzar un estilo de vida más saludable, o simplemente conocer más sobre algún tema relacionado con la salud.
Además de mi formación general en farmacia, he desarrollado una especialización en dermofarmacia. Me encanta trabajar con pacientes que tienen problemas de piel y ayudarlos a encontrar soluciones eficaces y seguras para sus necesidades. He estudiado en profundidad los productos y tratamientos y cómo pueden afectar a diferentes tipos de piel. Me siento altamente capacitada para ayudar a mis pacientes a encontrar los productos y rutinas adecuadas para sus problemas dermatológicos y trabajar con ellos para lograr los resultados deseados.

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