Todo lo que tienes que saber sobre la Enfermedad de Kawasaki

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La enfermedad de Kawasaki es una patología poco frecuente, pero importante, porque afecta sobre todo a niños pequeños y puede tener complicaciones cardíacas si no se diagnostica y trata a tiempo. Suele comenzar con fiebre alta persistente y otros signos como ojos rojos, labios agrietados, lengua muy roja, erupción en la piel, inflamación de manos y pies o ganglios en el cuello.

Desde nuestra parafarmacia, el mensaje principal es claro: ante fiebre prolongada en un niño, especialmente si se acompaña de manchas en la piel o cambios en ojos, boca, manos o pies, hay que consultar con el pediatra.

Qué es la enfermedad de Kawasaki

La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos. Afecta principalmente a vasos de pequeño y mediano tamaño y se considera una enfermedad inflamatoria aguda de la infancia. Aunque puede resolverse, requiere valoración médica porque puede afectar a las arterias coronarias, que son los vasos que llevan sangre al corazón.12

No se conoce con exactitud su causa. Suele producirse como consecuencia a una infección vírica, en la que algunos pacientes desencadenan una respuesta inflamatoria caracterizada por esa alteración de los vasos sanguíneos (vasculitis).34

El punto más importante para las familias es que el tratamiento precoz reduce de forma importante el riesgo de complicaciones cardíacas. Por eso no conviene esperar si la fiebre se prolonga más de 5 días o si aparecen otros signos compatibles.

A quién afecta con más frecuencia

La enfermedad de Kawasaki afecta sobre todo a niños menores de 5 años, aunque puede aparecer en otras edades. Es más frecuente en lactantes y niños pequeños, y los casos en adolescentes o adultos son mucho menos habituales.25

En los niños más pequeños, especialmente lactantes, el diagnóstico puede ser más difícil porque no siempre aparecen todos los síntomas clásicos al mismo tiempo. Esto es importante porque la enfermedad puede presentarse de forma incompleta y aun así necesitar tratamiento.

Síntomas principales

El síntoma central suele ser una fiebre alta que dura 5 días o más, aunque en algunos casos se puede sospechar antes si el conjunto de signos es muy claro. Junto a la fiebre, pueden aparecer varios de los siguientes síntomas:15

  • Ojos rojos, habitualmente sin legañas importantes.
  • Labios secos, rojos o agrietados.
  • Lengua muy roja, a veces descrita como “lengua de fresa”.
  • Erupción o manchas en la piel, que pueden variar de aspecto.
  • Manos y pies hinchados o enrojecidos.
  • Descamación de la piel, sobre todo en dedos de manos o pies, a menudo en fases posteriores.
  • Ganglio inflamado en el cuello, generalmente de un lado.
  • Irritabilidad, cansancio o malestar general.
  • Dolor abdominal, vómitos o diarrea en algunos niños.
  • Dolor articular o molestias al moverse en algunos casos.

Estos síntomas pueden confundirse con infecciones virales, escarlatina, reacción a medicamentos, sarampión, mononucleosis u otras enfermedades. Por eso el diagnóstico debe hacerlo un pediatra y no basarse en comparaciones con imágenes de internet, ya que hay casos que no son tan evidentes y por ello el facultativo es el único con formación para poder hacer correctamente el diagnóstico.

Cómo detectarla: señales que deben alertarnos

Como padres, no se trata de diagnosticar la enfermedad en casa, sino de reconocer cuándo una fiebre no sigue un patrón habitual. Debemos prestar especial atención si el niño tiene fiebre durante varios días y, además, aparecen ojos rojos, labios agrietados, lengua muy roja, manchas en la piel, inflamación de manos o pies o un ganglio en el cuello.

Una frase útil sería: fiebre persistente + piel/ojos/boca/manos/pies alterados = valoración pediátrica. Tal como recuerdan fuentes pediátricas, las enfermedades con fiebre y manchas en la piel deben ser valoradas, porque muchas veces serán procesos leves, pero en algunos casos pueden indicar patologías que requieren atención rápida.6

También conviene informar al pediatra de síntomas que ya hayan desaparecido. En la enfermedad de Kawasaki, algunos signos pueden aparecer y mejorar antes de la consulta, pero siguen siendo relevantes para orientar el diagnóstico.7

Kawasaki incompleto: por qué puede pasar desapercibido

No todos los niños presentan todos los síntomas clásicos. Se habla de Kawasaki incompleto cuando existe fiebre persistente y solo algunos criterios clínicos, pero los análisis, la exploración o el ecocardiograma apoyan la sospecha. Esto ocurre con más frecuencia en lactantes pequeños, en este tipo de pacientes debemos extremar la prudencia.8

Por eso, si la fiebre se prolonga y el niño no está bien, aunque “no cumpla todo”, el pediatra puede solicitar pruebas o derivar para valoración hospitalaria. En medicina pediátrica, a veces lo importante no es que todos los síntomas estén presentes, sino que el conjunto sea lo suficientemente sospechoso como para no retrasar el tratamiento.

Cuándo consultar al pediatra o acudir a urgencias

Consulta con el pediatra de forma prioritaria si tu hijo presenta:

  • Fiebre durante 4-5 días o más, especialmente si es alta.
  • Fiebre acompañada de erupción cutánea o manchas en la piel.
  • Ojos rojos sin secreción clara.
  • Labios muy rojos, secos o agrietados.
  • Lengua roja e inflamada.
  • Manos o pies hinchados, rojos o dolorosos.
  • Que aparezca un ganglio inflamado en un lado del cuello.
  • Irritabilidad intensa, decaimiento importante o mal estado general.

Acude a urgencias si el niño está muy decaído, respira mal, tiene somnolencia excesiva, rigidez, coloración anormal, dolor intenso, signos de deshidratación o si simplemente tienes la sensación de que “algo no va bien”. En pediatría, según evolucione el proceso infeccioso y el estado general del niño suele dar muchas pistas de su pronóstico.

Cómo se diagnostica

No existe una única prueba rápida que confirme por sí sola la enfermedad de Kawasaki. El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración física y, cuando procede, pruebas complementarias. El pediatra puede valorar análisis de sangre y orina para detectar inflamación, descartar otras causas y orientar el diagnóstico.59

Una prueba muy importante es el ecocardiograma, una ecografía del corazón que permite revisar las arterias coronarias y detectar si existe afectación cardíaca. También pueden realizarse electrocardiogramas u otros controles según la evolución.19

Es importante diferenciarla de otras enfermedades infantiles con fiebre y exantema. Por eso, aunque podamos sospecharla por los síntomas, la confirmación y el seguimiento deben quedar siempre en manos de profesionales sanitarios (pediatras).

Tratamiento: siempre indicado por médicos

La enfermedad de Kawasaki se trata en el hospital. El objetivo es reducir la inflamación, controlar la fiebre y disminuir el riesgo de daño en las arterias coronarias. El tratamiento habitual incluye inmunoglobulina intravenosa y ácido acetilsalicílico en pautas específicas indicadas y supervisadas por médicos.59

Esto merece una aclaración muy importante: no se debe dar aspirina a un niño por cuenta propia. Aunque forma parte del tratamiento de Kawasaki, debe utilizarse únicamente cuando lo prescribe un médico, con dosis y seguimiento adecuados. El NHS recuerda que la aspirina no debe administrarse a menores de 16 años salvo indicación de un profesional sanitario. Antiguamente se administraba la famosa aspirina infantil que fue retirada del mercado en el año 2003 por la multitud de efectos secundarios que tenían, en especial el Síndrome de Reye.5

Algunos niños pueden necesitar tratamientos adicionales si la fiebre persiste, si hay recaída o si presentan mayor riesgo de complicaciones cardíacas. En todos los casos, la pauta siempre la prescribirá el médico según la situación del niño.

Complicaciones: por qué preocupa al corazón

La principal preocupación de la enfermedad de Kawasaki es la afectación de las arterias coronarias. Si no se trata, puede provocar dilataciones o aneurismas coronarios, además de otros problemas cardíacos como inflamación del músculo cardíaco, alteraciones valvulares o arritmias en algunos casos.210

El artículo de Lucía, mi pediatra, resume muy bien la importancia del diagnóstico precoz: sin tratamiento, un porcentaje relevante de niños puede desarrollar afectación cardíaca, mientras que con tratamiento temprano ese riesgo disminuye de forma clara.6

La buena noticia es que, con tratamiento adecuado y seguimiento, la mayoría de los niños se recuperan bien. Pero precisamente por esa posibilidad de complicaciones cardíacas, no conviene banalizar una fiebre persistente con signos compatibles con esta enfermedad vascular.

Seguimiento y recuperación

Tras el tratamiento, el niño necesitará seguimiento médico. Habitualmente se realizan controles cardiológicos, incluyendo ecocardiogramas, para comprobar que las arterias coronarias evolucionan correctamente. La duración y frecuencia del seguimiento depende de si hubo o no afectación cardíaca.19

Durante la recuperación, los padres deben seguir las indicaciones del pediatra sobre medicación, reposo, actividad física, revisiones y vacunación. En algunos casos, el tratamiento con inmunoglobulina puede influir en el calendario de ciertas vacunas vivas, por lo que debe comentarse siempre con el pediatra.

No se recomienda suspender ninguna medicación ni modificar dosis sin indicación médica, aunque el niño empiece a mejorar.

Qué podemos hacer desde la farmacia

En la farmacia no podemos diagnosticar ni tratar la enfermedad de Kawasaki, pero sí podemos ayudar a orientar a las familias cuando consultan por fiebre, erupciones o síntomas llamativos. Nuestro papel es detectar las señales de alarma y recomendar valoración pediátrica cuando la fiebre es persistente o se acompaña de síntomas compatibles con dicha enfermedad.

También podemos ayudar a seguir los cuidados generales indicados por el pediatra: control de la temperatura, hidratación, asesorar algunos productos adecuados para la piel si hay irritación, recomendaciones para administrar correctamente medicamentos prescritos y resolución de dudas sobre interacciones o pautas. Pero no olvidemos que en la enfermedad de Kawasaki, el mensaje prioritario siempre será: consultar con la mayor brevedad posible a un profesional sanitario y no automedicar. .

Conclusión profesional: la enfermedad de Kawasaki es poco frecuente, pero debe conocerse porque cuanto antes se diagnostique antes evitamos complicaciones y gravedad de la enfermedad. Ante fiebre alta de varios días con ojos rojos, labios agrietados, lengua roja, manchas en la piel, manos o pies hinchados o ganglios en el cuello, la recomendación es acudir al pediatra cuanto antes.

Desde Onlyfarma esperamos que este artículo os haya sido útil, recordad que siempre estamos disponibles para resolver cualquier duda o pregunta acerca de la enfermedad de Kawasaki o de cualquier otro tema a través de nuestro whatsapp o teléfono.

Fuentes de información

1 HealthyChildren.org / American Academy of Pediatrics. Enfermedad de Kawasaki en bebés y niños pequeños. Ver fuente

2 CDC. About Kawasaki Disease. Ver fuente

3 MedlinePlus. Enfermedad de Kawasaki. Ver fuente

4 Mayo Clinic. Enfermedad de Kawasaki: síntomas y causas. Ver fuente

5 NHS. Kawasaki disease. Ver fuente

6 Lucía, mi pediatra. ¿Qué es la enfermedad de Kawasaki? Ver fuente

7 Mayo Clinic. Kawasaki disease: symptoms and causes (importancia de comunicar síntomas aunque hayan desaparecido). Ver fuente

8 AEPap - Algoritmos. Exantemas maculopapulosos: enfermedad de Kawasaki incompleta. Ver fuente

9 Mayo Clinic. Enfermedad de Kawasaki: diagnóstico y tratamiento. Ver fuente

10 Stanford Medicine Children’s Health. La enfermedad de Kawasaki en niños. Ver fuente

ESCRITO POR:

maría suárez farmacéutica

Licenciada en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid.

Colegiada número 21421 del Colegio Farmacéutico de Madrid.

SOBRE MI:

Licenciada en Farmacia desde Marzo 2014, desde el inicio de la carrera he sentido atracción por la atención farmacéutica y ofrecer un trato personalizado al paciente. Asisto regularmente a cursos y formaciones organizados por el COFM, CSIF y la plataforma Mi Farma Formación para estar al día en las últimas tendencias y avances.

Desde el año 2019 formo parte del equipo de Onlyfarma y puedes encontrarme atendiendo a nuestros pacientes en la oficina de farmacia en la Calle Campiña 12 de Madrid.

Estoy entusiasmada por poder ofrecer información y consejos en nuestro blog a pacientes que quieran alcanzar un estilo de vida más saludable, o simplemente conocer más sobre algún tema relacionado con la salud.

Además de mi formación general en farmacia, he desarrollado una especialización en dermofarmacia. Me encanta trabajar con pacientes que tienen problemas de piel y ayudarlos a encontrar soluciones eficaces y seguras para sus necesidades. He estudiado en profundidad los productos y tratamientos y cómo pueden afectar a diferentes tipos de piel. Me siento altamente capacitada para ayudar a mis pacientes a encontrar los productos y rutinas adecuadas para sus problemas dermatológicos y trabajar con ellos para lograr los resultados deseados.

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